Situación legal del CBD

SITUACIÓN LEGAL CÁÑAMO

Nos alejamos del cannabis tipo estupefaciente y centramos toda nuestra actividad comercial sobre el cáñamo industrial, tipo fibra o tipo CBD-CBG, y sus derivados.

Todos nuestros productos se ajustan a la legalidad vigente, proceden de cultivos de variedades de cáñamo con un contenido de THC inferior al 0,2%, certificado mediante análisis en laboratorios por técnicos autorizados.

Trabajamos con proveedores que nos ofrecen las máximas garantías, no sólo respecto a la trazabilidad genética y calidad de las flores, que resulta de vital importancia en este mercado, sino también a efectos procedimentales en cuanto a la realización del cultivo en todas sus fases.

Valoramos la apuesta por sistemas y técnicas vanguardistas, el uso de la tecnología e innovación como base legal para ofrecer el mejor producto y protección al cliente.

Licitud del cultivo de cáñamo industrial

Partimos de la base legal en que todos los productos comercializados son obtenidos a partir de cultivos lícitos de cáñamo industrial, integrado, promocionado y ayudado por la comunidad europea dentro del marco de la Política Agraria Común.

El cáñamo industrial es una de las variedades autorizadas en el catálogo de la UE y su cultivo siempre ha estado en nuestras tierras.

Tradicionalmente, se ha dirigido a la obtención de fibra y semilla, ha sido durante los últimos años cuando se ha potenciado la investigación y desarrollo de sus múltiples aprovechamientos, principalmente a partir de las extracciones de Cannabidol o CBD para su posterior transformación y aplicación en diversos sectores, tales como el cosmético, alimentario, farmacéutico, veterinario o médico.

Distinción entre cannabis droga tipo o THC y cáñamo industrial, cannabis fibra tipo o CBD/CBG

A diferencia del tetrahidrocannabinol o THC, los cannabinoides en que centramos nuestra actividad, el cannabidiol o CBD y el cannabigerol o CBG, no están clasificados como sustancia estupefaciente.

Resulta esencial diferenciar entre las variedades de “cannabis droga tipo o cannabis THC” y las variedades certificadas de “Cáñamo industrial, Cannabis fibra-tipo o CBD/CBG”, las primeras prohibidas y las segundas permitidas. Insistimos que el principal elemento diferenciador entre unas y otras es el contenido de THC.

En el sentido conceptual de droga, estupefaciente o substancia tóxica, no debe entenderse incluido el cáñamo que contenga un nivel de THC inferior al 0´,2%, ni el CBD y CBG, pues no se ha acreditado científicamente que su consumo provoque los efectos nocivos para la salud que merece tal calificación, de hecho, los científicos investigan, descubren y nos demuestran, cada vez con mayor frecuencia, los amplios beneficios que pueden repercutir dichos componentes.

Desde un punto de vista jurídico, bajo la premisa anterior, entendemos sería ciertamente contradictorio la adopción de una actividad normativa que persiga restringir la posibilidad de cultivar, investigar y desarrollar en el campo del cáñamo industrial y sus componentes no psicoactivos.

Regulación consumo

Debemos tener presente la ausencia de una regulación actual y precisa a nivel nacional, principalmente en materia de consumo, lo que impide ofrecer la seguridad jurídica que pretendemos conseguir todos los participantes en la cadena de la actividad económica del sector, desde el productor hasta el cliente final.

Con independencia de ello, lo que sí es evidente es la dinámica creciente del mercado, y en este sentido, huelga decir que, por naturaleza histórica, el desarrollo económico va un paso por delante del desarrollo normativo.

En “DpV”, desde la prudencia jurídica, siendo plenamente conscientes de las restricciones asociadas a la actividad mercantil que tiene por objeto el cáñamo o cannabis, defendemos la necesidad de que nuestras instituciones adopten una actitud positiva en aras a la regulación.  

Etiquetado

Para la comercialización de productos obtenidos a partir del cáñamo industrial se debe tener especial cautela con el etiquetado, que debe ser legible y preciso, y no inducir a confusión.

El etiquetado de nuestros productos es claro y detallado, siguiendo en todo momento las bases legales en que se ampara su venta. En el caso de los cosméticos, recomendamos seguir las instrucciones de aplicación. Las inflorescencias tienen atribuido un uso hortícola, aromático o coleccionista. En las prendas de ropa u otros artículos textiles se especifica la composición del tejido.

Situación actual del mercado de las flores

La demanda de flores procedentes de cultivos de cáñamo industrial, conocidas comercialmente como flores CBD y CBG, ha experimentado un aumento significativo en los últimos años, y la tendencia continúa en alza.

Este es uno de los productos estrella del mercado, su potencial como producto sustitutivo tanto del tabaco como del cannabis tipo estupefaciente lo dice todo. En países como Suiza, se han implantado estancos especializados para la comercialización de este tipo de flores y pueden venderse para consumo humano, bajo una actividad que cuenta con la regulación adecuada.

A nivel europeo no hay definida una normativa común de consumo, aunque desde un punto de vista fáctico y documental, estas flores provienen de cultivos legales, sin que deban asociarse al término estupefaciente por su escaso contenido de THC.

Poniendo el foco de atención en España, observamos un imparable crecimiento de las operaciones comerciales, de hecho, ya apreciamos la inclusión de este producto en muchos estancos de tabaco.  

Queremos insistir, el mercado está hablando por sí sólo y evidencia cada vez más la necesidad de adoptar una actitud regulatoria permisiva para ofrecer mayores garantías al sector, la admisión de este producto entre la ciudadanía es cada vez más generalizada, ahora falta que se pronuncien nuestros representantes políticos.

Límite máximo nivel de THC

El pasado 23 de octubre de 2020, el Parlamento Europeo aprobó un conjunto de enmiendas en el marco de la política agrícola común (planes estratégicos de la PAC), entre otras, incrementar el nivel de THC permitido en los cultivos de cáñamo industrial hasta el 0,3% (enmienda 8 y enmienda 93), y prever la posibilidad de aplicación de normas de comercialización al sector del cáñamo (enmienda 234). Esto sin duda se puede traducir en una noticia positiva siempre que se normativice vía reglamentaria.

De momento debemos ser prudentes y respetar el nivel de 0,2%, que es el vigente para la permisión, o no fiscalización, del cultivo de cáñamo industrial.

Ahora bien, en este contexto, y desde la interpretación jurídica, resulta básico diferenciar entre el nivel de THC a efectos de considerar un cultivo de cáñamo industrial fiscalizable o no, y el nivel de THC a fin de determinar si el cannabis es tipo estupefaciente o tipo fibra. Esta es una cuestión discutible, al menos a nivel nacional y en la mayoría de nuestro entorno europeo, sin que exista una referencia legal ni jurisprudencia definitoria al respecto.

El criterio comúnmente aplicado se prevé en los métodos recomendados por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Nueva York, 2010), que se configura como manual para uso de los laboratorios nacionales de estupefacientes (ST/NAR/40).

Respecto a la identificación y análisis del cannabis, señala en su punto 3.15 (pag. 21), como método para distinguir la droga de cannabis de la fibra de cannabis, el consistente en calcular la relación entre los principales cannabinoides, el THC, el CBN y el CDB. Si la relación entre las áreas de los picos en [THC + CBN]: [CDB] es = o > 1, se considera un tipo de droga.

Conclusiones

La apuesta por el cultivo de cáñamo industrial, tipo fibra o CBD/CBG se está traduciendo en oportunidad, no sólo para el desarrollo legal del sector, sino también en el crecimiento profesional y económico.

Partiendo de la base jurídica que el cultivo de cáñamo es lícito siempre que se respeten los niveles máximos de THC, y, complementariamente, de la base mercantil que demuestra la realidad social y crecimiento del mercado, desde nuestro punto de vista, debe promoverse el aprovechamiento del cultivo en mayor amplitud dadas las múltiples posibilidades de transformación que ofrece la planta.

Consideramos que el aprovechamiento integral de un cultivo legal no debe ser limitado por simples prejuicios o concepciones equívocas, sino que debe promover su investigación y desarrollo. Debemos seguir reclamando una regulación actual que refleje con precisión las distintas vías de actividad, ofreciendo la seguridad y garantía jurídica que merece el sector.

Comentario jurídico, “DpV equipo legal”

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